La exposición «SANTA OCAÑA. Fetiches, sueños y travestismo» se convirtió en un fetiche para mí cuando descubrí el legado artístico del pintor José Pérez Ocaña. Esta colección de obras vectoriales hace un repaso por lo más destacado de la iconografía Ocañí, pasando por los looks más icónicos del personaje que se pueden ver en la película documental «Ocaña, retrato intermitente» de Ventura Pons: paseando travestido por Las Ramblas, cantando en el Café de la Ópera y haciendo ‘los teatrillos’ como él simpáticamente mencionaba. También celebro con orgullo su actuación de 1979 en Berlín, en la Puerta de Brandemburgo vestido de Estrellita Castro y su performance junto a Camilo pintando en vivo frente al Liceo vestidos de ángeles. Eso sí que fue un sueño… Quién me iba a decir a mí que la Ocaña, a través de este homenaje en forma de exposición, me iba a inspirar para retratar a La Moreneta, a la Virgen de la Asunción Gloriosa y a la Divina Pastora de su Cantillana natal, acompañadas además de querubines y ángeles cantores, que representó en esculturas de papel maché en su gran exposición «La Primavera» en La Capella del antiguo Hospital de la Santa Creu, en 1982. Y ya para completar esta colección no me podía faltar la representación de la luna, que actualmente se encuentra restaurada en el OCAÑA de la Plaça Reial, y las dos caras del sol de papel con el que hizo su última performance antes de viajar allá donde van las estrellas.

Rubén Antón
Barcelona, marzo de 2024