REVOLUTION! Make America Queer Again
Una exposición de Rubén Antón | Drag is Burning

Del brillo del Studio 54 al asfalto incendiado del Stonewall Inn, REVOLUTION! Make America Queer Again es un grito gráfico que reivindica el legado de quienes han hecho del arte, la disidencia y la extravagancia una forma de resistencia. Rubén Antón, referente de la contracultura queer barcelonesa, reúne en esta colección de retratos vectoriales a las figuras que encendieron la mecha de la revolución queer desde los márgenes.
Desde el pop sagrado de Andy Warhol y sus musas trans Candy Darling, Holly Woodlawn y Jacky Curtis, hasta la elegancia mutante de Amanda Lepore y Sophia Lamar. Del cuerpo-manifiesto de Leigh Bowery al estruendo glam de Jayne County y la fuerza afrofuturista de Grace Jones. Cada trazo celebra su rebeldía, su belleza incómoda, su impacto irreverente.
Y al frente, como estandarte político y espiritual, las verdaderas revolucionarias: Stormé DeLarverie, Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera. Ellas no posaron para la historia, la hicieron. Su memoria es el corazón de esta exposición, que no es solo una galería de retratos: es un altar queer, una barricada estética, un espejo que nos devuelve el reflejo de lo que fuimos para seguir imaginando lo que podemos ser.

REVOLUTION! no pretende ser una muestra de nostalgia. La revolución se grita. Es un presente que arde, ahora, más que nunca.
«Make America Queer Again» tampoco pretende ser un eslogan, es una promesa.


Carta de Rubén Antón — REVOLUTION! Make America Queer Again

Esta exposición nació como una respuesta.
Una respuesta al miedo, a la culpa, a la forma en que la historia nos ha querido domesticar.
Pero también como una celebración de lo que sobrevive incluso cuando todo lo demás desaparece: la belleza, el deseo, la comunidad…

Cuando empecé REVOLUTION!, no pensaba en museos ni en instituciones.
Pensaba en la pista de baile, en los cuerpos que brillan en la oscuridad, en las fotos quemadas por el flash,
en las amigas que te arreglan el maquillaje en el baño —mientras suena Madonna— después de meterse una ralla.
Pensaba en todo eso como si fuera una forma de fe.

El título —Make America Queer Again— fue primero una ironía.
Después, una necesidad.
Una forma de reclamar el derecho a reescribir los símbolos que alguna vez nos excluyeron: la bandera, la cruz, la idea de nación, incluso la palabra “revolución”.
Sin intención alguna de imitarlas, sino para torcerlas hasta conseguir que hablen nuestro idioma.

Las obras de esta colección no son simples retratos, también son espejos de mano en formato Polaroid.
En cada rostro hay algo de mí, y algo de quienes me acompañaron a entender que el arte puede ser una oración, una herida o un beso.
He querido crear un altar hecho de color, engalanado de oro, de brillo y de exceso;
porque a veces el exceso es forma más honesta de decir la verdad.

REVOLUTION! no pretende incendiar nada. O quizás sí.
Solo quiere abrir un espacio donde podamos reconocernos.
Un templo. Un velatorio pagano.
Donde el cuerpo vuelva a ser sagrado.
Donde la memoria sea poder.
Y donde el amor, EL AMOR, por fin, se convierta en revolución.