Esta exposición es un recopilatorio de obras vectoriales realizadas desde la primera exposición individual,«NEOTRAVESTISMO. Retratos para un siglo XXI disidente», junto con piezas de la segunda colección, «ALTA TECNOLOGÍA TRAVESTÍ. Lo trans es Ley!». El proyecto está creado para visibilizar que las identidades andróginas y trans no son una creación de la modernidad, sino que son tan ancestrales como la propia humanidad.

A través de esta obra visual y del proyecto de arte y memoria histórica Drag is Burning, se recupera la historia del travestismo en el territorio español desde el siglo XV hasta el tiempo presente. Iniciada originalmente bajo el título «500 AÑOS DE TRAVESTISMO», la colección ha crecido y evolucionado fruto de la investigación hasta abarcar los actuales 600 años. Supone un recorrido histórico único por personajes silenciados y olvidados que vivieron como quisieron, y no como la sociedad les dictó que tenían que vivir. A lo largo de la historia, la comunidad ha sobrevivido a un escrutinio constante:consideradas pecadoras en el siglo XV, delincuentes entre los siglos XVII y XVIII, enfermas y desviadas durante el siglo XX, y terroristas en pleno siglo XXI.

El diseño y la metodología vectorial La obra gráfica expuesta comparte una intención que es tanto didáctica como decorativa. Destaca principalmente por el desarrollo de unos retratos frontales de estilo único, donde a través del delineado digital se rememoran las técnicas del arte románico del siglo XI. Los personajes presentan una simetría perfecta y una concepción geométrica, con rostros proporcionados que desprenden un aura majestuosa y cargada de divinidad,ofreciendo una interpretación bidimensional y simbólica de la realidad representada.

Esta técnica gráfica presenta una clara influencia pop en la aplicación de colores planos, puros, brillantes y vibrantes, reforzados por la ausencia de profundidad y la aplicación de un punto de luz general que cruza desde el lateral hacia el eje central de cada retrato.

El objetivo fundamental de la colección es dotar a la obra de una espiritualidad travesti y de un ambiente de celebración de carácter sagrado, eterno y atemporal. Mediante el diálogo visual, se busca transformar estos retratos en nuevas e imprescindibles páginas de nuestra memoria histórica colectiva, reivindicando firmemente que solo enaltecer, celebrar y creer en la diversidad de nuestra ancestralidad nos puede salvar tanto del olvido como de los errores del pasado.