Manifiesto
Bajo el paraguas del proyecto de memoria histórica Drag is Burning, se presenta una colección única de retratos vectoriales que ofrece un viaje entre tres siglos por la historia del travestismo y el transformismo escénico. Descubriremos a través de esta obra la vida de las primeras transformistas de principios del siglo XX, aquellas que mostraron su artistería antes, durante y después de la dictadura franquista, y de cómo la genealogía del travestismo conecta con las identidades andróginas y trans disidentes del siglo XXI.

Un viaje contra el olvido
La muestra principal reúne más de 50 obras vectoriales creadas por Rubén Antón desde 2017. A través del diálogo visual, la colección conecta el presente con figuras fundacionales como Leopoldo Fregoli, Edmond de Bries y Ernesto Foliers. El homenaje histórico avanza por la época dorada de los cabarets y el Paralelo barcelonés,inmortalizando a iconos de la supervivencia, la contracultura y el destape como Madame Arthur, Paco España, Violeta la Burra, Pierrot o Carmen de Mairena. Una reivindicación diseñada para demostrar que la evolución de este arte escénico ha dado como resultado toda una fenomenología digna de revisión, estudio y celebración.

El diseño y la exposición multidisciplinar
Técnicamente, la obra gráfica se basa en una metodología puramente digital.A pesar de emplear un estilo minimalista y geométrico, el delineado vectorial logra captar de forma precisa la esencia, las formas y los gestos más representativos de cada personaje.

Además de las láminas, la exposición amplió su formato para incluir 12 obras inéditas en gran formato sobre lona, con 24 retratos en total, correspondientes a los meses del calendario 2021 de Drag is Burning. Asimismo, el espacio albergó una instalación mural con 47 carátulas de cassette. Estas piezas representaban físicamente las portadas de los episodios del podcast Drag is Burning, un archivo sonoro creado para dar voz a las vidas y trayectorias de la escena marica, travesti y bollera a nivel local y nacional.

El autor propone —con su primera muestra— ceder un espacio a la reflexión sobre el NEOTRAVESTISMO como resultado de la historia y de cómo unos referentes, a veces tan injustamente invisibles para la gran masa social, pueden llegar a liberar y empoderar al tejido artístico disidente.

Como concluye el propio artista en el catálogo original:
«Esta exposición es un viaje tan real como efímero.
Un viaje personal que me conecta con un pasado que si no se cuenta, se olvida.
Una lucha contra el olvido de los que no han tenido voz».

Lema de la exposición:

“NEOTRAVESTISMO: lo bueno de no ser nadie, es que puedes ser cualquier cosa.”


EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE 100 AÑOS. El arte del transformismo, redivivo.

El artista ‘madricatallorquín’ (nació en Ciutat de Mallorca, se crió en Madrid y mora, actualmente, en El Raval barcelonés) Rubén Antón tiene un sueño. Un sueño que le bulle dentro de la cabeza desde hace más de tres largos, arduos y combativos años: Devolver (o quizá sería mejor decir, simplemente, ‘establecer’) la normalidad dentro de la condición de travesti, o travestido, en la ciudad de Barcelona. No es el único, pero hay muy pocos como él. Fruto de esta denodada pasión, tan indispensable como reivindicativa, hoy en día, por este empeño colectivo, es, está, el movimiento Drag is Burning (un proyecto artístico y sociocultural que él mismo ideó y que lidera), de cuyo enfaldo nace, ahora, una extraordinaria exposición. Ésta, suya y primera individual (precedida por otras seis, de grupo, que él mismo organizó), y que lleva por título ‘Neotravestismo’.

La original (original, no, originalísima) muestra donde Rubén ha revivido, a través de una serie de retratos vectoriales, la memoria de medio centenar de artistas del transformismo autóctono y que abarca, en su tesón, todo un siglo de historia, muchas veces olvidada, de la ciudad de Barcelona.

La muestra, sirve, asimismo, de marco de presentación del calendario que, por tercera vez consecutiva, este singular diseñador gráfico ha alumbrado, sin desánimo, bajo la misma temática. Para el autor de ‘Neotravestismo’, la evolución del transformismo a lo largo del siglo XX, pasada por el filtro de la corriente ‘drag’ de la década de los 90, dio, ha dado, como resultado, toda una fenomenología digna de estudio y, sobre todo, de revisión, y de cuya recreación artística ocupa y se ocupa, precisamente, desde su enorme tenacidad, su obra gráfica.

Audaz, precursor, vanguardista, Rubén Antón subtitula la colección, ‘Retratos para un siglo XXI disidente’, pues lo que está bien claro, además, justo será reconocerlo (aunque ya se sabe que para dicha expresión no hay encuadres), es su afán,ese afán por colocar a sus protagonistas en el lugar donde les corresponde y que se merecen (y con ellos, el movimiento que todos representan), en la actualidad. O sea, aquí mismo y ahora mismo. Y, todo ello, pese a quien le pese, pase lo que pase y cueste lo que cueste. “En el ‘neotravestismo’ —palabra que él mismo, precisamente, ha acuñado—, lo bueno de no ser nadie es que puedes ser cualquier cosa”, dice, entre jocoso y divertido, Rubén Antón, a sabiendas, no obstante, de que la lucha es feroz y de que, a pesar del enorme tramo recorrido al respecto, el camino es, todavía, arriesgado, abrupto,comprometido y (eso sí, eso también, eso por encima de todo) apasionante. Muy apasionante.

— Crónica por Joan Ignasi Ortuño. Ecs! Periodista.